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"Notas sobre Celso Piñol, editor en funciones". Capítulo de Historia de una editorial de cómics / Forum, 1982-2000


Historia de una editorial de cómics / Forum, 1982-2000 : “Notas sobre Celso Piñol, editor en funciones”, por Antonio Martín 

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[ El stand de Planeta De-Agostini atestado durante la celebración del Saló del Còmic de Barcelona del año 2000. Fotografía: A. Martín ]


Al presentar el texto que hoy acoge en sus páginas la Revista Tebeosfera, referido a un episodio concreto de la intrahistoria de Forum, he de señalar que mi elección de Parte y epígrafe es intencionada (Parte V, Epígrafe “Celso Piñol, editor en funciones” del libro en construcción Historia de una editorial de cómics / Forum, 1982-2001) y que dicha elección está hecha en función de su posible utilidad documental en estos momentos, inicios de 2003.

Dicho texto lo forman ahora sólo unas Notas, casi esquemáticas, que, enriquecidas en su momento con testimonios, citas literales de documentos y abundantes anécdotas, serán la base de la redacción definitiva del subcapítulo dedicado a rememorar el porqué de la decisión empresarial de no renovar el contrato de trabajo eventual que Celso Piñol gozó en 1998-99 en la redacción de Forum.

Queda pues el tema en lo que realmente sólo debió ser y sólo es: un episodio de mera política laboral.


Historia de una editorial de cómics / FORUM, 1982-2000

Parte V: Subcapítulo: “Celso Piñol, editor en funciones”

Veíamos en el capítulo anterior cómo la Empresa se había cerrado en banda ante mi solicitud de atender las peticiones de aumento de sueldo de los redactores más jóvenes del Departamento (Juan José Macarro, Emilio García, Antonio Sánchez). Peticiones que yo había elevado reiteradamente a la superioridad competente, o sea al Consejero Delegado de Planeta-DeAgostini, Carlos Fernández, durante los dos años anteriores.Clic para ampliar.Clic para ampliar.

A ello se unía la frustración profesional de Montserrat Samón, responsable –como assistant del director editorial– de las licencias internacionales y la contratación de los derechos de edición de las obras de comic y manga que publicaba Planeta-DeAgostini. Su frustración, debida a que no se le reconocía oficialmente el carácter ejecutivo de su posición laboral, llevaría posteriormente a Samón a despedirse voluntariamente de la Empresa (1999), sin recibir por tanto indemnización alguna. Y aún había otras peticiones desatendidas que afectaban a otros redactores o a mí mismo...

Por otra parte, la disminución de las ventas –general a todas las editoriales populares y de quiosco– repercutía negativamente en Planeta-DeAgostini y quizá más especialmente en este momento, primeros meses de 1998, en el Departamento de Publicaciones Populares y Comics, por lo que yo estaba recibiendo de la Empresa instrucciones negativas que acabarían por afectar –si se seguían al pie de la letra– a muchas de nuestras colecciones de cómics.

Todo ello y la propia dinámica del mercado, con la acelerada evolución de los gustos e intereses de los lectores que repercutía sobre nosotros en el aumento de los lectores más jóvenes y en cierta desgana del público “fidelizado” durante muchos años (y que había constituido hasta entonces nuestra reserva más segura), me hacían plantearme ya desde 1996, pero sobre todo ahora en 1998, la necesidad de reorientar nuestras líneas editoriales ante el convencimiento de que se estaba produciendo un nuevo y drástico cambio en el mercado español del cómic.

Según mi análisis se imponía la necesidad de nivelar la edición de manga, controlar la multiplicación de comic books de superhéroes, buscar nuevamente la posibilidad de publicar material europeo, y si era posible también español. Y también orientarnos hacia nuevos soportes y nuevos productos editoriales. Al mismo tiempo que, de nuevo, intentar captar al público infantil y, equilibrando la balanza, pensar ya en un público lector más maduro mentalmente.

Nueva renovación de la Redacción Forum

En estas circunstancias y en este momento hube de encarar un serio problema, que afectaba radicalmente a mi planificación y a las proyecciones editoriales que estaba haciendo.

Si bien anunciadas desde meses antes, en el último trimestre de 1998 (finales de octubre) se produjeron dos bajas en el equipo de redacción del Departamento editorial de Publicaciones Populares y Comics de Editorial Planeta-DeAgostini, S.A., al decidir mancomunadamente Antoni Guiral, Redactor-jefe, y Ana María Meca, redactora responsable de la Línea Manga, pasar a la empresa Camaleón / Equipo Fénix, de la que serían copropietarios como socios de Alex Samaranch y Juan Carlos Gómez.

Quiero señalar que aunque lógicamente y a nivel humano acepté la decisión de Guiral y Meca con el deseo de que fuera para bien (deseo que no compartían ni la Dirección ni las áreas comerciales de la Empresa, escandalizadas al pensar que iban a hacer la competencia a Forum), profesionalmente sentí una gran frustración, ya que su decisión rompía el equilibrio del Departamento al privar a éste de dos de sus elementos más valiosos.Clic para ampliar.Clic para ampliar.

No es por lo tanto extraño que, aún respetando su decisión, intentara conseguir hablando con ambos, primero juntos, después por separado, que reconsiderasen su decisión. Antoni Guiral, Redactor-jefe y mi mano derecha, era fundamental en la estructura en la que en aquel momento se articulaba la redacción. Mientras que Ana María Meca era y es una de las personas más inteligentes que han pasado por el mundillo profesional de los cómics en España, tanto que incluso después de dejarnos le escribí una carta (quizá dos, no lo recuerdo con exactitud) exponiéndole cómo la consideraba insustituible en la línea editorial manga y en el total de las ediciones del Departamento y pidiéndole que pensase en la posibilidad de reintegrarse a Forum. Inútilmente.

Al llegar a este punto hube de proveer y cubrir las bajas. Así, a propuesta mía como director editorial y responsable del área de cómics, pero pasando, por primera vez desde 1982, por el control del Departamento de Recursos Humanos (vulgo departamento de personal) de Planeta-DeAgostini, las bajas se cubrieron con Jaime Rodríguez Milán y Celso Piñol Guerrero, este último recomendado para el puesto por Antoni Guiral.

De quien era quien...

Jaime Rodríguez era para mí un desconocido, tanto que no recuerdo que hubiésemos hablado nunca antes de la primera reunión que mantuvimos. Sabía, y de ahí mi interés por contactarle, que entre otros lugares había trabajado en las revistas de información y teóricas de Camaleón, sobre todo creo recordar que en Neko (dedicada al manga), y que en aquel momento trabajaba en la organización, librería y empresa de venta por correo (estrechamente unida a Planeta-DeAgostini) de Daniel Navarro. En última instancia le avalaba cierta fama de culto y de trabajador meticuloso. [Sobre Daniel Navarro, su amistad con Antonio Pérez, Director Comercial de Planeta-DeAgostini, y su contrato con la Empresa para la venta de números atrasados de nuestros cómics podrá leerse en la Parte III del libro el epígrafe: “Por fin Forum puede atender las peticiones de los coleccionistas”]

Tras nuestra primera reunión, en la que hablamos un buen rato –creo recordar que yo más que el– de tebeos, lectores y calidad editorial, acabé haciendo a Jaime Rodríguez una doble propuesta: hacerse cargo como redactor editorial responsable, de las ediciones de la línea manga, y quedar como ayudante directo mío en la colección de libros de cómic “adulto” que yo quería editar y estaba proyectando por entonces (Maus, Gen, From Hell, Palestine, etc.)

Por el contrario, Celso Piñol era un antiguo conocido al que casi habíamos visto crecer mientras pululaba durante años por la Redacción Forum haciendo de todo un poco. Primero Jordi Solé le pidió dibujitos y chistes, después le encargamos que probase con una serie de historietas de humor como complemento de algunos de nuestros comic books de superhéroes. Posteriormente (Solé ya había marchado para montárselo por su cuenta) acabamos encargándole una sección, artículos, correos de los lectores y hasta asesorías, y durante un tiempo contestó la línea directa telefónica con los lectores. Al mismo tiempo, y en todo momento, Celso echaba una mano organizando el archivo de tebeos publicados, haciendo cajas de materiales para el almacén, comprobando fotolitos, etc. Y generalmente todo bien, quizá con un exceso de solicitud y disponibilidad... Por supuesto siempre cobrando, quizá no mucho, dada la constante escasez de presupuesto del Departamento, pero dándole yo siempre los títulos mejores y más sonoros posibles a sus funciones ocasionales: auxiliar externo, ayudante editorial, assistant de redacción, etc.

Celso también había colaborado en la Línea Laberinto. Y si bien era un hombre para todo para toda la Redacción, lo era especialmente para Antoni Guiral, quien, mientras se preparaba para marchar, le ofreció prácticamente todo lo que Piñol podía desear (así lo aseguraba después el interesado). Como redondeo, en 1998, y desde hacia poco tiempo, Forum editaba su tebeo Fanhunter.

La frecuente presencia de Celso Piñol en la Redacción me permitió conocerle mejor, vivir sus inquietudes, saber de cerca de sus historias personales..., asistir a sus momentos de debilidad y también a los de exaltación triunfal, valorar su amor pasional por el cómic y sobre todo calibrar su instinto de triunfador, fruto de su ego superdesarrollado. Más o menos a estos tiempos corresponde el mejor momento de la relación personal entre Celso y yo, cuando de vez en cuando nos íbamos a comer los dos a un burguer y me contaba su vida y sus aspiraciones entre bocado y bocado de hamburguesa. [Sobre esta etapa ver mi prólogo al tebeo Cels Piñol Destroys the Forum Universe (Excelsior Forum), Planeta-DeAgostini, mayo de 1997]

Conociendo a Celso y valorando de forma realista y profesional su preparación para el nuevo puesto de trabajo, hube de rebajar las propuestas que parecía que Guiral Clic para ampliar.le había hecho.Clic para ampliar. Por ello ofrecí a Piñol el hacerse cargo, como redactor editorial responsable, de la línea WildStorm e Image de comic books norteamericanos (trabajo que hasta entonces había sido oficialmente responsabilidad de Guiral, quien lo había descargado en gran parte en la redactora editorial Cristina Avilés).

Respecto a la Línea Laberinto, que en su primera etapa había sido obra personal de Antoni Guiral y cuyo total control parecía deducirse que esperaba Piñol, propuse a éste ser el redactor editorial de lo que a partir de entonces sería una Colección, de la que nombré director a Francisco Pérez Navarro, pensando que ambos se complementaban y sumarían esfuerzos a favor de la colección –este fue uno de mis más brillantes errores, y no el único, en la remodelación de la Redacción Forum–. En cuanto a los trabajos editoriales del tebeo Fanhunter (escrito y dibujado por Celso Piñol y editado por Planeta-DeAgostini) los puse bajo la responsabilidad de Alejandro Martínez Viturtia, a fin de garantizar la puntualidad y continuidad periódica de este tebeo.

Contratos eventuales y contrato indefinido...

A los nuevos redactores se les ofrecía inicialmente un contrato eventual por un período de prueba de seis meses, según norma habitual del Departamento de Recursos Humanos (RR HH) de Planeta-DeAgostini. Más 15 pagas y vacaciones. Horario fijo y obligación de fichar, etc. Al finalizar el Contrato de seis meses, si los resultados eran satisfactorios a juicio de la dirección de la Empresa, y ello interesaba a los nuevos redactores, pasarían a tener contrato indefinido y pertenecer a la plantilla y nómina de la Empresa.

Desde estos planteamientos de empresa pasé a lograr el “placet” del Consejero Delegado de Planeta-DeAgostini, quien se reservaba siempre el dar el visto bueno a las contrataciones de nuevo personal, al igual que a los cambios de categoría, despidos, etc. También a los sueldos, que fijaba personalmente, y que en el caso de Celso Piñol fijó a la baja por considerarle por el momento sólo un “assistant editorial” o “editor en funciones” (a reserva de retocar su sueldo en el futuro cuando demostrase su valía y rendimiento en el nuevo puesto de trabajo)

Aceptado todo ello por Jaime Rodríguez y Celso Piñol, libre y, en apariencia, gustosamente, aún quedaba otro requisito. Ahora, por primera vez en la historia de Forum, el Departamento de RR HH impuso que previo a la contratación de nuevo personal se realizase una valoración de su perfil laboral, siguiendo el documento Propuesta de Contratación para Empleados de uso de RR HH.

Pasados los seis meses de trabajo se llegó al vencimiento del contrato eventual. A la vista de lo hecho y de los futuros resultados previsibles se ofreció a Jaime Rodríguez la firma de un contrato por tiempo indefinido y su pase a nómina. Lo que así se hizo.

No fue así en el caso de Celso Piñol, pues al llegar a abril de 1999 existían serias dudas al respecto. Éste había pasado de su anterior afabilidad y solicitud cuando tan sólo era colaborador externo a una posición de prepotencia que desarrollaba en el trato con algunos colaboradores, como si creyese que los comportamientos de fuerza eran inherentes a su nuevo cargo. Se sumaban ocasionales enfrentamientos con uno o dos miembros de la Redacción, y sus desacuerdos con la política de la Empresa le llevaban a chocar conmigo como representante de la misma (desacuerdos que eran jaleados desde internet por sedicentes amigos de Piñol, a los que éste nunca desautorizó). Sumaba su incapacidad para separar los temas personales de los laborales, que le llevaba a airearlos externamente. Todo esto y otras muchas pequeñas cuestiones alteraban el buen rollo de la convivencia interna del Departamento y creaba la duda respecto a la decisión a tomar.Clic para ampliar.

En aquel momento las opciones eran dos: no pasar a Celso Piñol a contrato indefinido, quedando de nuevo en la situación de colaborador externo. O bien renovar su contrato por un nuevo período de prueba y de nuevo con carácter eventual.

La opinión del Consejero Delegado, manifestada clara y explícitamente cuando en abril de 1999 le consulté el caso, era la de que no se renovase el contrato y se sustituyese a Celso Piñol por otra persona de mayor confianza. Sin embargo, yo deseaba darle una nueva oportunidad, convencido de que pese a los conflictos causados se trataba de un hombre apasionado por los cómics y deseoso de desarrollar una actividad editorial, lo cual era valorable desde una visión editorial estrictamente productiva...

Fue así como trabajé hasta lograr de la cúpula de mando de la Empresa que se procediese a una nueva contratación eventual de Cels Piñol, por un periodo similar de tiempo (seis meses) y como prueba definitiva desde la que tomar una decisión meditada final. Sin embargo, mi valoración de Piñol como un profesional que ya había dejado atrás su apasionada etapa de fan estaba equivocada.

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[ © 2003 Antonio Martín, para Tebeosfera 030430 ]