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JUEZ, Jaime

Barcelona, 5-X-1906 - Barcelona, 11-IV-2002

Nombre: Jaume Juez i Castellà. Firmas: Jaime Juez, J. Juez, Xirinius

Formación: Autodidacto.

Profesión: Dibujante de historietas; ilustrador publicitario y editorial. 

Autoretrato de Jaime Juez

[ Jaume Juez, en 1984.  Autorretrato © 2002 Herederos de Juez ]


CARRERA

TEBEOGRAFÍA

ILUSTRACIÓN

ELEGÍA

BIBLIOGRAFÍA

GALERÍA


CARRERA PROFESIONAL

 Comenzó a trabajar y a cobrar sus ilustraciones tempranamente, ya desde que cumpliera 15 años y viese publicado su primer dibujo en la revista El Cine. Con 17 años logró publicar en la publicación de historietas En Patufet y, acto seguido, empezó a colaborar profesionalmente en L´Esquella de la Torratxa recomendado por el poeta E.G.C. Allí quiso destacar en el humor político y costumbrista catalán de igual modo que lo hacía su más admirado ilustrador, Joan Junceda, a quien siguió el estilo hasta el punto de ser confundido con él por el público, que asimilaba su seudónimo, "Xirinius", al autor Junceda. En este período de la carrera de Juez / Xirinius, que abarca desde 1924 a 1939, trabaja fundamentalmente para el editor Innocenci López Bernagossi, viéndose sus dibujos en publicaciones de todo tipo, editadas por el anterior y por otros, como L'Esquitx, Lecturas, La Campana de Gràcia, Papitu, Xut!, Virolet, Mickey, La Nuri, K.K.O. y Pocholo, hasta el final de la Guerra Civil.

 Juez se había filiado al Sindicat de Dibuixants Professionals, pero tras el fin de la Guerra Civil tuvo que abandonarlo debido a su desintegración. Este abandono no solo significó dejar de pertenecer a una agrupación, también supuso, en aquel ámbito trágico que fue la dictadura de Franco, el punto de inflexión entre un tiempo en el que el autor había cosechado reconocimiento dibujando chistes y caricaturas antifascistas, y otro tiempo en el que firmar como XiriniMartín Rolán, de Ediciones Infantiles Tres Pingüinos, 1944us atentaba contra su seguridad personal. Carente de fama, durante la posguerra colaboró, como muchos, donde pudo y cuanto pudo, refugiándose primero en la ilustración de novelas de la famosa colección Biblioteca Oro de editorial Molino y en otras publicaciones de los sellos Plaza (Norte, Fantástica) y Mateu. Marcó su vuelta a la historieta la aparición en Leyendas de una adaptación de "Cumbres Borrascosas", donde se pudo observar la transición desde sus débitos a Junceda hasta su nuevo estilo, brioso, enérgico. Sobrevivió haciendo ilustración e historietas para cuadernos apaisados, sobre todo en Toray y en muchas ocasiones con protagonismo femenino, aunque también tocó los géneros de aventuras, deportivos, de piratería y de aventuras detectivescas. A mediados de los años cincuenta le reclamó la editorial Bruguera -donde ya había publicado ilustraciones- para que dibujase varias entregas de la colección Historias (que para algunos constituye su labor más digna de admiración) y, a finales de la década, para colaborar con Darnís en El Jabato. La salud del dibujante más asimilado al ibero le impedía tener a tiempo las aventuras semanales del héroe de Víctor Mora y de ahí que se reclutase a Juez, que entre 1959 y 1964 desplegó allí un gran trabajo de iluminación y rellenado de fondos con un trazo que aparecía, en ocasiones, torturado y fosco.

 A partir de 1965, Juez optó por trabajar para los mercados extranjeros vista la penuria industrial española. Comenzó a colaborar con Francia, cumpliendo encargos de la editorial Imperia, para la cual ideó al personaje Oliver (en España, Robin Hood), quizá una de sus máximas creaciones en cuando a la delicadeza de trazo que demuestra y la sabia disposición de luces (fue reeditada en Francia y en Italia). Para la misma editora gala también laboró en el personaje Caribú, y en la obra de fantasía heroica Ögan, una creación de Brocal Remohí que fue continuada por Buylla y por Juez posteriormente. En aquellos años, la producción de Juez fue muy prolífica (llegó a dibujar cuatro páginas diarias de Oliver)

 De vuelta a España, a finales de los años setenta, trabajó para la agencia de Josep Toutain Selecciones Ilustradas. Desde allí dibujó historietas de adaptaciones de clásicos del terror y de aventuras de corte histórico para el mercado extranjero, la mayoría de ellas no traducidas al español salvo las aparecidas en colecciones como Terror Gráfico o Dossier Negro. Es posible hallar, en esas atmósferas opresivas del terror gótico que Juez dibujó en los setenta, algunas de las mejores páginas de toda su carrera (dignas, como ha señalado Cara, de haber sido guionizadas por Mendizábal, Andreu Martín, Cava o Sampayo; o Moore, podría añadirse). Sus últimas incursiones en los cómics consistieron en adaptaciones de clásicos de la literatura universal para la colección de Bruguera Joyas Literarias Juveniles, muchas de ellas reeditadas luego en la tripa de publicaciones como Mortadelo Especial, unos trabajos que le hicieron conocido entre el joven público lector de tebeos. En los últimos años de su vida, recuperó su seudónimo y se le hicieron algunas pequeñas exposiciones como homenaje.


ELEGÍA


«Con motivo del fallecimiento de Jaime Juez he querido escribirte para manifestar mi tristeza ante semejante pérdida humana. No le conocí personalmente, no obstante, como humano y el hecho de ser un artista dibujante, hace que lo sienta tanto como si lo hubiese tenido a mi lado. Es un sentimiento que me ocurre con todos los dibujantes. Me ocurrió con mi maestro, Alex Raymond. Recientemente me ha ocurrido lo mismo con John Buscema. En su día lo mismo me ocurrió con Javier Puerto, Anselmo Clavé, Manuel Brea, Javier González, Boixcar y Ramón Escolano (Ramón y yo éramos amigos, habíamos trabajado juntos en alguna ocasión).
Sentí mucho dichas pérdidas y ahora la de Jaime Juez.
Recordaré siempre su nombre.»

Rafael López Espí

«Déjenme empezar diciendo que Jaume Juez no fue uno de los dibujantes que me hicieron mella cuando yo leía aquellas Joyas Literarias de Bruguera. Lo conozco Estrellitafundamentalmente por estos trabajos, me resultó siempre muy familiar en aquella colección y lo recuerdo vagamente por otros tebeos, así que debo reconocer que se me escapa buena parte de su producción. Si a un autor se le valora por la siempre resbaladiza, y difícil de objetivar, calidad de sus trabajos, disponer de un estilo propio e inconfundible es también un factor a tener en cuenta para hacer esa valoración.

Jaime Juez tenia un grafismo muy sui generis, a medio camino entre lo caricaturesco y lo que hoy llamaríamos línea clara, con un trazo ondulante y unas proporciones que huían de la rigidez académica. Su puesta en escena no era brillante, pero si eficaz, lo que denota conocimiento del oficio. Su prolífica carrera demuestra que por encima de notoriedades este hombre fue -en el mejor sentido- uno de esos dibujantes todo terreno que Bruguera tenía para sacar adelante trabajos y que él desarrollaba con humildad, tesón y con su mejor hacer y entender. No es poco. Y no le es achacable, por tanto, que su estilo no fuera el idóneo en algunos de los trabajos que desarrolló. Siempre he sentido debilidad por estos dibujantes que no pasaron a la pequeña historia del medio pero que se dejaron la piel y buena parte de su vida en el empeño; también tienen su lugar en nuestro patrimonio historietístico y es de justicia reconocérselo. Un abnegado trabajador, sin duda, ha sido el que recientemente, con una edad avanzada, nos ha dejado para siempre. Con él y otros se van cerrando paginas de nuestra historia tebeística que probablemente no sean las más brillantes, pero a las que tampoco se les puede dar un apresurado carpetazo. Sobre todo si tenemos en cuenta el contexto en el que trabajaron la mayoría de estos profesionales y que condicionó no poco su labor. Son nuestros mayores, nuestros referentes, y por tanto vaya desde aquí, desde este duro oficio que compartimos, un caluroso abrazo de despedida a Jaime y un sentido pésame a su familia y amigos.»

Paco Nájera

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 [ Ficha: M. Barrero, para Tebeosfera 020628; se agradece la información y materiales provenientes de Fco. Javier Alcázar, Diego Cara, José Gregorio Jiménez, Rafael López Espí, Antonio Martín y Francisco Nájera ]