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FERNÁNDEZ, Norman (2001): “Reportajes: Antonio Segura”, en Comiqueando, # 53, Comiqueando Press, Buenos Aires


[ Cubierta de la edición de Planeta DeAgostini de Sarvan, escritas por Antonio SEgura y dibujadas por Jordi Bernet, que es el autor de esta imagen ]


«REPORTAJES: Antonio Segura

ANTONIO SEGURA ES GUIONISTA. UN CONTADOR DE HISTORIAS POR VOCACION Y, AFORTUNADAMENTE PARA NOSOTROS LOS LECTORES, DE PROFESION. EN SUS VEINTE AÑOS DE TRAYECTORIA, HA GENERADO ALGUNAS DE LAS SERIES MAS IMPORTANTES DEL COMIC EUROPEO DE LAS ULTIMAS DECADAS, COMO HOMBRE, KRAKEN Y BURTON & CYB. LO QUE SIGUE ES EL RESULTADO DE LA CONVERSACION QUE MANTUVIMOS EN UN MOMENTO DE DESCANSO DE LA ESCRITURA DE LOS GUIONES DE TEX, EL GRAN CLASICO ITALIANO, EN LA QUE ESTA ENFRASCADO EN ESTOS MOMENTOS. POR SI NO LO CONOCES, TE PRESENTAMOS A UN GRANDE. ESTE ES ANTONIO SEGURA

NF: Antonio, ¿cómo te metiste en este negocio?.

AS: Todo comenzó a mediados de los años ‘80. Escribía cuentos de ciencia-ficción. Subía a las azoteas por la noche con la esperanza de ver deslizarse un OVNI por el cielo. Devoraba biblioteca tras biblioteca. Me enrolaba en la tripulación del Capitán Ahab y navegábamos en el Pequod tras la huella dejada en los océanos por Moby Dick. Resumiendo, era un tiempo en que soñaba más que de lo que vivía. Pero aquella especie de locura dio sus frutos. Un extraño personaje, rico, antiguo traficante de pieles y colmillos de elefantes en el Congo, un enamorado de los tebeos (comics), me propuso participar como guionista en una revista que estaba proyectando. Acepté encantado y fui presentado a José Ortiz, Luis Bermejo y Leopoldo Sánchez, tres dibujantes de Primera División que buscaban iniciar la aventura de crear su propia obra de autor y para ello necesitaban un guionista inexperto, no profesional, un bárbaro con imaginación, no contaminado por los “vicios” del mercado. Diseñé para ellos una revista que funcionara en su conjunto como una reflexión sobre tres etapas históricas de la humanidad, creando a la vez tres personajes que eran sus vehículos narrativos: En Hombre, la Tierra sufría un colapso total, retornando a una especie de Edad Media, cuando diferentes guerras y la carencia de energía arrasaban nuestra civilización. En Bogey, reconstruída una nueva civilización, conquistábamos las estrellas al mismo tiempo que volvíamos a incidir en todos los errores que nos habían destruído en el pasado. Y en Orka, una Humanidad dispersa por cien universos lucha por sobrevivir a la Dictadura de la Compañía (una multinacional en su máxima extensión de poder). Orka, judío, un Angel de la Muerte les ayuda en su rebelión contra la Compañía. Pero el Rico y Extraño Personaje se declaró insolvente una noche de vino, y los implicados en su sueño dijimos “Ohhhhhh!!”, como niños que oyen explotar su globo de colores. Más, ya había una historia dibujada de Hombre y la presentamos al Gran Señor de los Editores Españoles de aquellos años, a Josep Toutain, el cual, tras leerla, declaró con voz profunda que “era el peor guión que jamás había leído en su larga carrera profesional”. Ni José Ortiz ni un servidor nos rendimos. Al revés, dedujimos que si el editor más importante de España había demostrado tal horror por nuestra historia, era porque habíamos creado algo nuevo, fresco, rompedor y revolucionario. En pocos meses Hombre, Bogey y Orka se publicaban en España a través de otro gran editor, Rafael Martínez, de Norma Editorial. Y en pocos años Hombre y Bogey se paseaban por todas las publicaciones de este pequeño mundo. ¿Cuál fue nuestra “pequeña e ingenua” revolución?. En España, en aquellos años, grandes dibujantes, potentes guionistas para poder facturar a fin de mes, se veían en la obligación de crear historias muy Infantiles, de Héroes Puros y Heroínas Castas, de historias desnatadas destinadas al mercado Anglosajón. Hombre, Bogey, quebraron el muro de contención y rápidamente Manfred Sommer, Jordi Bernet y Sanchez Abulí con su genial Torpedo y otros muchos más, empezaron a contar verdaderas historias para adultos, sin olvidar que los niños son también adultos mal informados a los que hay que informar. El que todos nosotros, los “rompedores”, pusiésemos de moda el comic español en el resto de Europa, es una buena coartada para mi teoría.  

NF: Sigamos haciendo un poco de historia, y ya que has mencionado una serie de autores como Ortiz, Leopoldo, Bernet, Sommer, ¿cómo se volvieron a reunir en la revista Metropol? Y aún más, ¿qué fue, o quiso ser, Metropol?

AS: Ya habían pasado unos años. Ganábamos plata, pero seguíamos trabajando para los Grandes Editores. Y decidimos volver a intentar crear nuestro propio Paraíso Terrenal, nuestra propia revista, Metropol. Metropol retomaba la filosofía de nuestro primer proyecto. Pero esta vez no hablábamos del futuro, sino del presente más inmediato. Inventé/ inventamos una ciudad, Metropol, y la revista narraba a través de diferentes historias lo que ocurría en ella. Metropol, era una especie de diario, de prensa de una ciudad inexistente, donde las historias de sus personajes (Morgan, Kraken, Vito, El Justiciero Enmascarado, etc.) eran posteriormente refrendadas por noticias de prensa, por artículos, por anuncios que hacían reales sus aventuras, su entorno, la ciudad soñada. Con Metropol creamos una ciudad irreal, que sin embargo, generaba noticias tan reales como París, Londres o Nueva York. Metropol fue, en su medida, como el Necronomicon de H. P. Lovecraft, un libro negro y tenebroso que los universitarios americanos pedían en las bibliotecas. En España, algunos ingenuos me siguen preguntando ¿Dónde esta Metropol?. Siempre les respondo lo mismo: “vuestros mejores, y peores sueños”. Fracasamos en las ventas, nos hundimos, nos arruinamos, un terremoto asoló Metropol. ¿Por qué?. Porque las distribuidoras, alertadas de que nosotros sólo lanzábamos al mercado una única revista, decidieron distribuirla bajo mínimos, potenciando inocente o conscientemente, a los Grandes, que al mes ponían en el mercado tres o cuatro revistas y una buena cantidad de álbumes. Igual experiencia nefasta cosechó la revista Rambla, cuyos editores eran, al igual que nosotros, dibujantes y guionistas. ¿Fue un fracaso Metropol? ¿Se mereció su suerte por lo malo de su contenido? No. En estos momentos, Metropol, en España, es una revista de culto. Al año fotocopio cien veces mi colección para los amantes del comic que me lo solicitan. Aún más, cuando Metropol fue enterrada, Morgan y Kraken sobrevivieron y recalaron de nuevo en las playas de los Grandes Editores donde duplicaron sus aventuras. En unos años, Morgan y Kraken, se publicaban en toda Europa.  

NF: ¿De dónde sacaste a Kraken?.

AS: Kraken había impregnando mi memoria a través de dos películas, una novela y un tebeo. La primera película corresponde a mi infancia, El Tercer Hombre, con el recorrido, la persecución casi onírica de Orson Welles por las cloacas de Viena. La segunda película era Desde Rusia con Amor, donde 007 descubría las ratas que poblaban los inmensos alcantarillados de Estambul. La novela era de Ernesto Sábato, su Informe Sobre Ciegos, la bajada al submundo del alma humana, a sus más retorcidas formas. Y para terminar el comic, también en mi infancia. Era una breve secuencia del Príncipe Valiente que se enfrenta y lucha contra la forma más clásica del Kraken, el calamar gigante. Ya había realizado o estaba realizando con Jordi Bernet la serie de Sarvan, y me dolía en la conciencia que como guionista no estaba permitiendo que Jordi disfrutara plenamente con su trabajo. Por eso le presenté Kraken, una historia que transcurría casi enteramente en las cloacas de una gran ciudad, Metropol. El “truco” de Kraken, era que sintetizaba, despojaba al “escenario” de todo aquello que no fuera fundamental para la historia. No había paisaje rural o urbano, sólo cloacas, pasadizos fangosos, un ambiente claustrofóbico, tuberías y agua fétida arriba y abajo, un pantano de podredumbre nunca visto, un universo de luces y sombras donde Jordi podía y supo expresar todos los conceptos gráficos heredados del cine gótico alemán. Y además, Kraken ofertaba otra novedad. Desaparecidos casi los escenarios, ceñidos a una decoración mínima, lo que resaltaba era a los propios protagonistas humanos, su soledad, violencia, su trágico destino. Kraken es, tal vez, mi mejor obra. Kraken es tal vez nuestro mejor demonio, está hecho a nuestra imagen y semejanza y nos devora.

NF: Eva Medusa, fue una de tus obras que más me sorprendió en el momento de su publicación. ¿Ya tenías en mente la idea o surgió al pensar en una historia para Ana Miralles?

AS: Anteriormente había realizado una serie, Mamba, con Pepe González, que se malogró. Su acción transcurría en tierras amazónicas y quedé enamorado de su entorno, de su gente. Acababa de terminar con Ana Miralles nuestra primera colaboración, Marruecos Mi Amor, y descubierto que Ana no se sentía a gusto con historias que transcurrieran en la actualidad. Su estilo pedía a gritos un ambiente romántico, mágico, donde el hormigón de nuestras ciudades fuera reemplazado por el verde de la jungla. Así que planeamos una serie pensada al milímetro para que triunfara en el mercado francés. Tenía que ser un guión bien documentado, en un entorno exótico (de nuevo el Amazonas), y dado que a los franceses les encantan las historias sutilmente retorcidas, que escandalicen su alma burguesa, fuertes y densas, con mucho romance y morbo, una mezcla de Sigmund Freud y Colette, creé Eva Medusa. Eva es el Placer Total. Cualquier hombre que la haya poseído ya no puede hacer el amor con una mujer “normal”, queda impotente, porque Eva es sexualmente el equivalente a la droga más fuerte y pura. Sus amantes se convierten automáticamente en sus esclavos, la odian y desean con la misma intensidad y sobre este eje narrativo realizamos tres álbumes que funcionaron francamente bien.

NF: ¿Llegaron alguna vez José Ortiz y tú a estar un poco hartos de Hombre?

AS: Sí. Paradójicamente, el propio éxito de Hombre nos creó un problema. La serie se vendía en seis, diez países y sus respectivos editores solicitaban nuevos episodios. Nunca supuse que Hombre pudiese perpetuarse en el tiempo y una vez contadas sus historias básicas, las que daban credibilidad al personaje, insistir en el tema, escribir nuevas aventuras que no se ajustaban al espíritu original de la serie nos sabía a traición. Hombre era un revulsivo, una rebelión contra las series nacidas en EEUU que narraban cómo los supervivientes de una catástrofe nuclear se comportaban como unos Héroes Invencibles y felices, en un mundo devastado, pero pletórico de aventuras, sexo y emoción, donde página tras página, el Héroe aniquilaba a una plétora de mutantes sin plantearse jamás el vacío del mundo que había perdido, el nuestro. Por contraste, Hombre contaba las tristes peripecias de un ser prematuramente envejecido, calvo, feo, egoísta y despreciable, oliendo a cabra, sin posibilidad de amar o ser amado, actuando como un carroñero, un antihéroe en la forma y en el fondo sumido en su propia desesperación, un superviviente a su propio instinto de decir “Basta, me quiero morir. No quiero seguir en este mundo”. Porque ese era el mensaje de la serie: Si permitimos la desintegración de nuestra civilización, los supervivientes sólo conocerán y vivirán en el dolor y la desesperación.

NF: ¿Todo ello explicaría un poco el personaje de Atila?

AS: La aparición de Atila fue el canto del cisne de Hombre. Hombre aparecía igual de triste y desesperado, más cansado que nunca, pero también más humano, al tiempo que gráficamente le habíamos envejecido. Tiene unos 55 años y se sabe un fósil andante, un testigo de la desaparición traumática de su mundo, nuestro mundo. Atila, por el contrario, tiene 18 años, es la encarnación del “buen salvaje” que vive sin complejos ni amarguras. Atila no ha conocido el mundo de Hombre y por lo tanto no lo añora, es la nueva generación. Hombre, ya podía morir, su ciclo de existencia en el comic se había completado, porque al igual que el protagonista de la novela de ciencia-ficción de Richard Matheson Soy Leyenda, que descubre que en un mundo habitado por mutantes, él, siendo humano, es un monstruo, Hombre al conocer a Atila llega a la misma conclusión: su tiempo ha pasado.

NF: Uno de los primeros trabajos tuyo y de José Ortiz para Italia fue la serie Ozono. Mi opinión es que, como ya les pasara con Hombre, de nuevo la serie se adelantó a su propio tiempo. ¿Crees que sucedió algo de eso?.  

AS: Ozono es una buena muestra de nuestra innata capacidad para complicarnos la existencia. Por aquel tiempo las Sociedades Ecológicas empezaban a proliferar, al tiempo que ¿todos? empezábamos a tomar conciencia de la escalada de degradación a que estábamos sometiendo a la madre Tierra. Ozono, es una organización similar a Interpol, cuya finalidad es combatir cualquier tipo de delito ecológico. Para escribir la serie, leía el mayor número posible de periódicos, hasta encontrar una noticia referente al tema y redactaba mi guión. En algunos casos recurría a la ficción, creaba una historia original y posteriormente me asombraba al leer en el periódico que mis peores sueños se habían hecho realidad, por ejemplo, el asesinato de niños en el Tercer Mundo para vender sus órganos en los países desarrollados. La serie fue muy controvertida en Italia, creó todo un debate. Muchos lectores me tacharon de oportunista. Otros afirmaron que mi actuación era correcta: el comic podía y debía actuar como vehículo de denuncia ante los actos terroristas contra la naturaleza y el propio ser humano. Ninguna organización ecológica nos dio una medalla, ni nos nominaron para el Premio Nobel, y los disculpo, ellos no leen comics, pero los jóvenes sí, y nos dieron su apoyo en el debate.

NF: Durante estos últimos años trabajas casi exclusivamente para la Editorial Bonelli en Italia. ¿No te asustaba un poco ser el primer guionista no italiano que escribía guiones de Tex?

AS: Cierto, mucho temor y mayor respeto. El personaje de Tex nació en 1948 (un servidor en el ‘47, así que caminamos por el mundo casi el mismo tiempo), creado por Gian Luigi Bonelli, un hombre que tiene la increíble fuerza de voluntad de perpetuarse en su personaje hasta lograr que Tex pase a formar parte de la Cultura italiana por méritos propios. Gian Luigi Bonelli y su hijo Sergio crean un emporio del tebeo popular en su país, un ejemplo de profesionalidad, carácter y tesón que por desgracia no se ha dado en España. A mediados de los ‘90, Sergio Bonelli decide invitar a los más prestigiosos dibujantes para que realicen un Tex Especial. En ese momento, la mayoría de los guiones los escriben “hombres de la casa”: Bonelli, Claudio Nizzi, Decio Canzio, que conocen a la perfección la estructura temática, la personalidad de Tex y sus compañeros hasta en los más mínimos detalles... en resumen, la fórmula de éxito que ha permitido a Tex seguir vivo y vigoroso desde el año 1948. Entre los invitados españoles a realizar un Tex Especial figuran, Víctor de la Fuente, Jordi Bernet, Alfonso Font y José Ortiz. A mí se me parte el alma. Percibo que dado el especial amor de José Ortiz por el universo del Oeste y su indiscutible genialidad, voy a quedarme sin compañero de rubro. Porque mi instinto me dice que José Ortiz recalará para siempre jamás como dibujante de la Editorial Bonelli, como así ha ocurrido. En un momento determinado, nos invitan a los dos (dibujante y guionista) a la Feria del Comic en Lucca. En nuestro viaje visitamos Milán y tenemos la oportunidad de hablar con Sergio Bonelli. José Ortiz con su contrato para la historia de Tex en su bolsillo y yo con un gran temblor como único equipaje. Cuando José termina de hablar de sus asuntos profesionales con Bonelli, llega la hora de descararme. Me ofrezco a Bonelli para escribir sin compromiso un guión de Tex. Si mi idea le agrada,adelante. Si por lo contrario fracaso en el intento, no pasa nada. Bonelli, tras meditar unos instantes, sonríe y me contesta (es lo que recuerdo, juraría que esas fueron sus palabras) “Antonio, aquí en Italia te admiramos mucho, te queremos, pero ¿cómo vas a contar una historia de Tex, que nosotros no hayamos contado ya?”. Insisto sacando pecho y Bonelli acepta mi propuesta. Puedo escribir un resumen de guión de Tex, que no nos compromete. El lo leerá y decidirá en su momento. Durante el regreso a España, trazo las líneas de mi guión. Acabo de leer una novela que narra cómo a unas millas del lugar donde el General Custer y su Séptimo de Caballería son masacrados por Caballo Loco y Toro Sentado, había un campamento de paleontólogos picando las rocas, extrayendo resto fósiles de dinosaurios para su venta posterior a los Museos de Londres y París. Tex, en mi guión, ayuda a un paleontólogo a rescatar los restos de un gran dino, al tiempo que se enfrentaba a los indios, que veían en aquellos grandes huesos, a los antepasados de los bisontes. Huesos sagrados. El guión se llamaría “Los Cazadores de Fósiles”. Lo mandé y esperé. Un día, Bonelli me llama. Mi idea le agrada. Tengo que escribir un guión de 350 páginas. Cuando llevaba unas 200 páginas de mi primera historia de TEX (Los Cazadores de Fósiles) que dibujaba mi compañero José Ortiz (al fin el equipo no se había roto), Bonelli me invita a realizar un segundo guión de Tex que dibujará un argentino, Miguel Angel Repetto. Meses después y gracias al éxito de ventas del álbum Los Cazadores de Fósiles, empiezo un nuevo guión de Tex, que dibujará José Ortiz (el equipo funciona), de 330 páginas, titulado “El Oro del Sur”. En la actualidad, trabajo en un nuevo guión de 330 páginas, dibujado de nuevo por Ortiz, de título “El Tren Fantasma”. Conclusión: Imaginen que Harold Foster me hubiese dado su confianza para continuar los guiones del Príncipe Valiente. Imaginen que este guionista, tras escribir mil guiones, de por ejemplo, Kraken y de convertirlo en un clásico (como es Tex), te eligiera a ti, para seguir sus historias. Eso es lo que siento respecto de Tex. Ser el primer guionista no Italiano que toma su antorcha, es una gran responsabilidad al mismo tiempo que un infinito placer. Por cierto, mi dedicación no es total a Italia. Ahora mismo he completado seis capítulos de 25 minutos para una serie de dibujos animados de título genérico Fantaghiro. He ganado dinero, pero para mí, la verdadera satisfacción como guionista está en los comics. Me eduqué en los comics y perpetúo con mi obra ese gran favor.

NF: Ya has escrito tres Maxi Tex, una serie de álbumes de los cuales eres guionista único. El tercero está ilustrado por el argentino Miguel Angel Repetto, que según creo, realiza un homenaje a Arturo del Castillo, ¿no es así?.

AS: Es una pregunta a la cual tendría que responder el propio Repetto. Mi propia experiencia al trabajar con él, es que es un gran profesional, que ha sabido comprender e interpretar a la perfección mi guión. Si tienes en tu poder su álbum de Tex (I Due Volti della Vendetta), podrás apreciar que en pocas ocasiones un dibujante sabe expresar en los rostros de los protagonistas tal carga de intencionalidad. Los personajes de Repetto respiran sus sentimientos a través de sus rostros, actúan como eficaces artistas, hasta el más mínimo comparsa del guión interpreta a la perfección su papel. Repetto dibuja, para mí, más con el corazón que con la técnica fría del profesional y por eso su obra, sus personajes son humanos y creíbles.

NF: Supongo que después de trabajar durante tantos años en historias de 10 ó 12 páginas, disfrutaras escribiendo guiones de 330 / 350 páginas...

AS: Una historia corta es como un telegrama, tienes que decir lo correcto, lo imprescindible para que el mensaje sea comprensible: Mamá muerta, ven en tren. Un guión de 10-12 páginas es como una acuarela diminuta comparada con un cuadro al óleo de diez metros por cuatro. La acuarela, tiene que ser perfecta en su difícil simplicidad, su mensaje visual tiene que ser comprendido mucho antes de ser analizado. Una historia corta es muchas veces el sacrificio de una Gran historia a la brevedad. 330 páginas te deben de permitir contar una Historia. 10 páginas son siempre el extracto de una anécdota. Para mi, el mejor ejemplo de historia corta es el Génesis.... “al séptimo día, descansó”. El mejor ejemplo de un guión de 350 páginas sería Cien Años de Soledad.

NF: Entonces ¿Cómo es que Ortiz y tú hicieron Juan el Largo en historias cortas, si iba a salir en un álbum?.

AS: Todo es política. Un editor español tiembla ante la posibilidad de encargar y pagar un álbum de 46 páginas, ya que cuando se lo ofrezca a un editor, por ejemplo francés, corre el riesgo de ver rechazada su “inversión” íntegramente. Así que como son muy “astutos” te piden que realices varias historias cortas que reunidas pueden formar un posible álbum de 46 páginas. De este modo, siempre cabe la posibilidad, si no se vende el álbum completo, de vender alguna de sus historias. En resumen, durante años, los editores españoles, nos han ofrecido como grupos soporte y paradójicamente han sido los editores no españoles, al solicitar historias de 46 páginas de series que funcionaban muy bien en su mercado, los que nos han dado la oportunidad de entrar en el mundo del álbum. Por eso, siempre que iniciaba una nueva serie, aunque me pidieran capítulos cortos, yo trataba de aunarlos, para que en su momento funcionaran como un álbum. Pícaros contra pícaros. Burton & Cyb, por ejemplo, hubieran sido perfectos para una historia larga de 46 páginas. No fue posible y me vi en la obligación de romperme el cerebro para contar en 8-10 páginas una trama tan compleja como es una estafa. Por eso admiro a Jordi Bernet y Abuli que manteniéndose en narraciones de pocas páginas lograron tal perfección con Torpedo.

NF: ¿Te arrepientes de algo relacionado con tu vida profesional como guionista?.

AS: Sí. Y es un consejo para los futuros guionistas. durante estos años he creado las series de Hombre, Bogey, Orka, Sarvan, El Justiciero Enmascarado, Vito en la Mili, Kraken, Morgan, Ozono, Juan el Largo, Burton & Cyb, Desierto de Arena, Mamba, Eva Medusa, Marruecos Mi Amor, But O’Brien el Guardaespaldas, Jack el Destripador, El Nuevo Necronomicón y algunas otras que se me escurren en la memoria. Cualquiera de ellas, perseverando en su escritura podría haberse convertido en un clásico (de ahí mi gran admiración por Bonelli). De hecho, supongo que alguno de mis personajes pasaran a la memoria colectiva, pero siempre como obras menores, como personajes que no terminaron de culminar su andadura. Por eso, mi consejo es que cuando tú, amigo dibujante, o equipo de dibujante y guionista, den con “el personaje perfecto”, con aquel que mejor los representa, no lo maten, sigan escribiendo sus historias, aunque no se las publiquen. Para sobrevivir, escriban y dibujen lo que les pidan, pero sigan manteniendo a su héroe de papel, porque les juro que al final triunfará y alimentará a sus nietos. Saludos desde España a todos los amigos argentinos!.»


  [ Documento cedido por Andrés Accorsi para Tebeosfera 031019. Este texto se reproduce en Tebeosfera con el permiso de su autor y sin variar su contenido. ]