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LA BROMA ASESINA

[ Parte segunda, de tres, del artículo.

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[ Arriba y derecha: viñetas conectivas compuestas de modo similar, tal y como expresa el autor en el primer párrafo de esta parte del artículo -haga clic para ampliarlas-.   ]


La broma asesina, por Luis Miguel Artabe [ parte 2 ]


Debemos fijarnos en que Moore, detallista extremo en esta obra y en tantas otras, cada vez que quiere efectuar un salto espacio temporal en el fragmento de la vida del Joker que narran estas páginas, lo hace a través de una cuidada selección de composiciones de imagen, de paletas de color o de efectos sonoros que son capaces de unir puntos diversos de la cuarta dimensión. El símil de la mujer gorda o el payaso como clara referencia a su esposa, el momento en el que quiere probar el crimen y cuando quería probarse a sí mismo, la puerta del tren de la bruja y la puerta del bar, el Joker antes de convertirse con los brazos en cruz y Gordon en la misma posición durante su trayecto por el tren de la bruja, el charco frente a la fábrica de productos químicos, las risas de su primer momento de locura y las de sus extraños súbditos... así hasta un total de nueve veces en las que las transiciones se realizan al estilo de los fundidos audiovisuales.

Si bien es cierto que el cómic y el cine comparten una importante gama de herramientas de lenguaje y un crecimiento expresivo producido por su constante intercambio, en La broma asesina queda patente que Moore se expresa gráficamente con un estilo que es puente entre los dos medios. Lo hace no sólo utilizando este tipo de transiciones entre espacios y tiempos de los que acabamos de hablar, sino también utilizando otra clase de trucos que enriquecen notablemente el conjunto de la obra. Por eso no podemos ignorar, por ejemplo, la importancia que tienen varias viñetas de tamaño muy superior al resto y que ralentizan nuestro ritmo de lectura para brindarnos la posibilidad de señalarnos con exactitud alguno de los momentos fundamentales para el autor. Estamos empleando la cámara lenta pero con una pretensión de espectacularidad que nos hace grabar alguna de estas escenas en nuestro portafolios mental. La viñeta en la que el Joker traspasa la línea de la cordura, con sus codos saliéndose de la propia imagen, su cara desfigurada, sus ojos demoníacos y su espalda alentada por una luenga carcajada permanecerá como si fuera la foto de carné de identidad del personaje para muchos de sus lectores. O la viñeta en la que llega el Batmóvil al parque de atracciones y nos muestra un guiño a los primeros prototipos del murciélago mientras huyen algunos de los pupilos del asesino. O en la que sorprende al Joker en la sala de los espejos saliéndose de plano algunos trozos de cristal roto por el ímpetu del perseguidor.

Parece evidente que Moore cuida hasta el último de los detalles en esta obra. Ya hemos visto la utilización de las transiciones, las viñetas de mayor tamaño como cámara lenta, pero es que debemos fijarnos también en algunos detalles gráficos que ilustran la calidad de este trabajo, si lo dicho anteriormente aún no nos ha convencido. Por ejemplo, no podemos obviar el detalle que se nos muestra cuando Batman está en la Batcueva junto a sus recuerdos y contempla una foto de familia. La foto, como entiende Moore que debería ser en un cómic de estas características (con mi total aprobación) es un dibujo de los primeros años de Batman. Podemos disfrutar de este brillante guiño en el que se ve una vieja viñeta firmada por Bob Kane. Del mismo modo, en el álbum de recortes del Comisario Gordon aparecerán viejas páginas de dibujos que no serán otra cosa que viejas viñetas de la serie.

Del mismo modo que utilizará un cómic de 1951 de Jerry Robinson, El hombre tras la capucha roja, para hacer un remake de la  metamorfosis del Joker en el asesino del pelo verde para esta historia.

De todas maneras, si de detalles hemos de hablar, una de las metáforas visuales más logradas de este cómic nos la encontramos entre las páginas 26 y 28. Batman ya ha descubierto que la hija del Comisario Gordon jamás volverá a caminar y que éste ha desaparecido. Comienza una búsqueda mientras el comisario permanece dentro del tren de la bruja en el parque de atracciones. Nos encontramos con que, en las páginas 26 y 27, de nueve viñetas cada una, las tres viñetas de la parte izquierda (de menor tamaño) representan puertas que se cierran dentro del recorrido de la atracción de feria mientras que el resto pertenece a la investigación que está llevando acabo el hombre murciélago. Moore está representando el callejón sin salida en el que Batman está sumido en su intento de localizar al Joker. Es más, todas las puertas a las que llama están cerradas. Sólo en la página 27 cuando ya ha recibido una invitación del propio asesino descubre donde se encuentra y ambos caminos se mezclan. Por un lado Batman sabe a dónde ha de dirigirse y por otro se termina el paseo por el tren de la bruja llevando a Gordon, a través de una puerta abierta, hasta el propio Joker.

Como podemos observar, los detalles saltan a la vista, igual que saltan en otras obras de este autor.

Sin embargo, aún no hemos hablado del que quizá tenga la máxima importancia. Cuando el Joker dispara a Bárbara Gordon, se produce una sucesión de cuatro viñetas. En ellas nos encontramos al personaje opositor apuntando, un zoom sobre su revólver, la cara de la víctima y el disparo. Pues bien, páginas más adelante el payaso intentará hacer lo mismo con Batman. Y repetirá la misma sucesión de viñetas, con una pequeña diferencia: en esta ocasión el revólver del villano es de broma y al apretar el gatillo sale una banderita con la onomatopeya «Bang!»

Por todas estas cosas, no podemos negar que La broma asesina, formalmente, es una sucesión de caminos paralelos y saltos espaciales y temporales que acaban reuniéndose con la llegada de Batman al parque de atracciones en busca del villano de la historia. No podemos negar que los personajes, la estructura y los detalles preparan el camino para un significado que permanece oculto y que a continuación vamos a intentar desentrañar.

 

 

 

 

 

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 [ © 2003 Luis Miguel Artabe, para Tebeosfera 031019 ]